|
Un nuevo paradigma educativo para nuestros
sentidos
Para que con sólo mirar, escuchar, oler, sentir o recordar,
las cualidades de amor y paz interior se despierten en todas las personas
Fundamentos
Hoy día nuestros símbolos espirituales perennes están siendo reemplazados
por centros de diversión, escuelas shoping, iglesias auto-arrinconadas por
el deseo de prósperas rentas comerciales. Los Budas destruidos en
Afganistán, la privatización de Machu Pichu, las sillas cubriendo el
Laberinto en Chartres desalentando su peregrinación meditativa, la profunda
mercantilización del arte y la cultura y el pretendido patentamiento del
genoma humano –por caso-, son sólo algunos indicios reales de esa agresión
al alma.
Quedan cada vez menos obras que resalten el espíritu, y por eso es necesario
crearlos. Si nuestro planeta y la humanidad han de subsistir, las
representaciones arquetípicas de esta época científico-tecnológica:
rascacielos, computadoras, aparatos, cosméticos, moda, turismo, radio y TV,
... requieren ser transmutados de modo que inspiren el desarrollo humano.
Amor, integración, equidad, justicia, compasión y paz han de ser valores que
impregnen la materialidad.
En el momento preciso que la circunstancia o época lo han requerido o
necesitado, estas construcciones han aparecido en forma de obras de teatro,
músicas, poemas, templos, laberintos, edificios. Al imaginar este tipo de
obras su creador va re-cordando esos valores, y al querer plasmarlas
exteriormente y transmitir su mensaje a los demás esas cualidades perennes
son re-aprendidas y actualizadas por la gente.
Muchos estímulos del mundo exterior percibidos por nuestros sentidos y los
que nosotros emitimos tienen la propiedad de agitar los puntos de luz
interior, y ordenarlos hacia el bien. Toda creación humana -visible o no a
los ojos- puede ser un potente catalizador de transformación de conciencia,
por eso mismo, ahora es el momento de hacer crecer y desarrollar la paz,
justamente ahora que la paz se deterioró.
Para ello, los objetos de esta época pueden ser un símbolo del cual la
espiritualidad y la paz emanen, y entonces, cuando las personas vean
permanentemente estas nuevas representaciones en su entorno se le irán
despertando e “implantando” los valores de paz en su mente.
Será importante que la gente reciba sutilmente la espiritualidad en toda
ocasión. Podría ser en los textos, por los medios de comunicación, en el
hogar, por los diseños de la ropa, por los juguetes y alimentos y en los
diseños de automóviles. Y en esta línea, no se tratará de “eliminar” nada de
la materialidad que hemos creado laboriosamente hasta hoy, sino de
TRANSFORMAR ABSOLUTAMENTE TODO. Y por supuesto empleándose técnicas de
elaboración sostenibles que preserven el medio ambiente local y planetario.
Se fecundará entonces una semilla en nuestro interior que se convertirá en
una planta beneficiosa.
La esencia de este proyecto es comprender que el amor es la única cualidad
capaz de traer paz duradera al individuo, a la familia, a la comunidad, a
las naciones y al mundo.
Se irá disolviendo entonces, y paulatinamente, la imaginaria ilusión del
Dios allá arriba e inaccesible y nosotros acá abajo, y clarificando el
proceso de re-encuentro con la divinidad en toda la Creación, incluso dentro
de nosotros mismos.
Serán la expresión de las cualidades perfeccionadas de la materia y
del espíritu.
Espiritualizar la materia y materializar el espíritu implicará desarrollar
la contemplación y la compasión, y resulta imprescindible sembrar estas
ideas en esta época de tanta belicosidad y fragmentación mental, pues ...
como “la guerra surge en la mente de los hombres, es allí donde debemos
sembrar semillas de paz”
“Habrá paz en el mundo cuando haya paz en el corazón de todas las
personas”
Ing. Julio
Avruj
Junio 5 del 2007
1 UNESCO. Carta fundacional
|