El paisaje urbano de nuestros pueblos y
ciudades constituye una muestra materializada del espíritu en acción. Darse cuenta de esta realidad es muy importante pues nos recuerda nuestra responsabilidad como actores del proceso creativo urbanístico
El mejoramiento permanente de las condiciones de vida de la población es posible a partir de una Planificación Urbana Conciente,
y al Servicio de Todos.
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¿Qué significa Construir
desde el Alma?
Una puerta hacia la libertad
Introducción
Si
el enunciado lo ha
sorprendido, quiero decirle que estoy proponiendo construir
de un modo más humano, esto es, desde una instancia creativa que manifieste en
obras la integración de la mente racional y la mente del corazón.
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Trataré
de explicarme:
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Una
escalera es un excelente medio de vinculación entre varios pisos, pero
puede transformarse en una valla insalvable para una persona con
cuadriplegia y su silla de ruedas.
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Una
botonera vertical en un ascensor puede quedar muy linda, acorde con el
sentido de elevación; sin embargo, puede dejar marginadas a personas de
baja estatura, por ejemplo, a los niños. Por otra parte, los botones
usuales de cabina son ilegibles para los ciegos.
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Las
alacenas inferiores de nuestras cocinas, si bien aumentan la capacidad de
almacenaje, son un serio obstáculo para una anciana que necesite cocinar
sentada.
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Un
piso brillante en una escalinata o hall de acceso dará sensación de
pulcritud y limpieza, pero ¿imaginamos lo resbaladizo y peligroso de este
lugar cuando llueve?
Construir
desde el alma implica darse cuenta que una simple rampa bien hecha en un acceso
a un edificio, una botonera con indicaciones en Braille, un pasamanos en el
lugar adecuado, o un rebaje de cordón de acera pensado para la gente, pueden
transmutar barreras y convertirse en instrumentos de integración, y que en
tantos otros elementos edilicios tan comunes en los que antes no habíamos
reparado, existe la posibilidad de ser re-pensados y de encontrar soluciones
técnicas integradoras, generadores de sonrisas, bienestar y realización.
Producir
estas aperturas de barreras es ayudar a que más y más personas se incorporen a
formas más dignas de vida, a que adquieran mayor libertad funcional. Es
también prestar un importante servicio a la Comunidad, pero el gran
descubrimiento será que el mayor servicio y la mayor gratificación se lo irá
brindando a usted mismo en esta tarea, dignificándose como ser humano más
pleno."
A
modo de conclusión.
A
Construir
Desde El Alma fue el compromiso que tomé conmigo mismo en Junio de 1989. Esto haría
de aquí en más en los nuevos edificios y curaría también las
“patologías” de los edificios existentes, fuesen estos públicos o
privados.
Julio
Avruj
GENESIS
DE LA IDEA
Génesis del Edificio
Hasta donde yo recuerdo siempre tuve vocación por construir, y esta línea de
acción se manifestó de muy diferentes maneras a lo largo de mi vida.
De
niño, hacía casitas con arena en la playa; de joven, trabajé en la
carpintería de la familia siguiendo la tradición de mi padre, abuelos y
bisabuelos. Me gradué de ingeniero civil y fundé empresas de construcción que
realizaron más de 60 edificios. Siempre investigando acerca de ese misterio tan
marcado en mi sangre. Motivaciones externas e internas hicieron que la
expresión de esta vocación de construir se transformara. Desde la búsqueda
preponderante de afirmación económica y personal hasta la tendencia
prevaleciente de orientación al servicio comunitario - paralelo a un proceso de
indagación interior - viví desde 1968. La percepción de que había algo más
profundo a descubrir estuvo siempre, y las circunstancias de mi vida me
empujaron a descubrirlas.
Después
del accidente de mi hijo Gabriel (abril de 1987) me di cuenta que mi forma de
construir se revelaba inadecuada tanto para él – que debe desplazarse en
silla de ruedas - como para ancianos, niños, mujeres embarazadas, y tantos
otros seres con movilidad “no standard”. Paralelamente a mi profesión
venía desarrollando con mi esposa un comprometido trabajo de transformación
interior, por lo que no obstante el profundo dolor producido por la irrupción
de la discapacidad de nuestro hijo, decidí no quedarme estancado en el pesar,
sino transmutar esta profunda pena en llaves para abrir nuevas puertas de
comunicación e integración de más y más personas. Liberar accesos a seres
habitualmente discriminados en mi país, marginados y postergados en su
evolución, muchas veces por causas aparentemente tan triviales como un
escalón.
Decidimos
entonces utilizar todos los recursos económicos familiares para construir un
edificio emblemático.
Desde
esta nueva apertura de conciencia pretendía cambiar los conceptos
arquitectónicos en la Argentina. Crear una arquitectura más equitativa, que
brindase igualdad de oportunidades a todas las personas para que desde esta base
niveladora cada una de ellas pudiese manifestar su potencia latente.
Estaba
amaneciendo a una nueva forma de construir.
Esta
pulsión transformadora daba lugar a la posibilidad de construir desde el alma.
Una respuesta integradora a la fragmentación generada por la separación
ilusoria nacida en la mente del hombre. Una visión globalizadora más
compasiva.
Construir
desde el alma es también construir un puente de integración entre la mente
racional y la mente del corazón, y uno de los resultados concretos de este
esfuerzo puede verse en Buenos Aires en Avda. Cabildo 2720, un verdadero mandala
viviente.
El
aprendizaje más profundo es que un mundo mejor para todos es posible, y que la
ingeniería, la arquitectura, los ladrillos, vidrios y acero son
fundamentalmente instrumentos para la verdadera construcción: la construcción
interior.
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